
Fundación SAVIA recoge en esta conversación con la trabajadora sexual Eliana Dentone, lo más extraordinario de la vida de una mujer que provoca pero que lucha y trabaja incansablemente por respeto y justicia.
«ESTE TRABAJO ES UNA PROFESIÓN»
Así define la trabajadora sexual, Eliana Dentone, el ejercicio del comercio sexual
Aproximadamente tres años demoró Eliana, junto a la Licenciada en Filosofía, Irene Escribano, en editar su biografía. «Nunca me Confieso» es el libro de una trabajadora sexual activa que trasciende fronteras culturales, destruye prejuicios, trastoca fibras, abofetea lo establecido, deja sin voz y aliento a quienes insisten en señalar lo que es o no correcto y finalmente reivindica y humaniza una de las profesiones más antiguas de la civilización.
No esconde la profunda emoción que ha significado esta obra, la que fue escribiéndose en las innumerables oportunidades que se juntaron con Irene en plazas, sus casas, los lugares que ella frecuenta y sus antiguos escrito que traía a la conversación.
La presentación se realizó en la Biblioteca de Santiago como adelanto de un posible fenómeno: que la obra de una trabajadora sexual se convierta en una joyita cultura. Por qué no, si intercambiar sexo por dinero es tan antiguo como oculto y presente, y dialogar de ello sin tapujos nos permitiría reconocer a miles de mujeres: madres, hermanas, amigas e hijas que a diario se enfrentan a una realidad que tiene a dos protagonistas, a ellas que dan sexo a cambio de dinero y la de miles hombres que lo buscan fuera de sus hogares, pagan por ello y finalmente lo niegan.
En este contexto surge una mujer con nombre, una historia como muchas pero también con su particularidad: ser trabajadora sexual y dirigenta social. En tal condición Eliana sostiene con profunda convicción que «lo primero que haría es sacar del diccionario la palabra prohibido, porque ello incita a lo malo» y que duda cabe que la sexualidad es uno de los temas sobre el cual más prohibición se ha instalado: se le prohíbe a las mujeres ejercerlo libremente, hablar de él, prevenir sus consecuencias y se prohíbe enseñarlo en la educación entre otras tantas clausulas prohibitivas de los sectores más conservadores de la sociedad.
Eliana sostiene que «su misión como dirigenta social es cambiar el lenguaje, crear conciencia, mejorar las condiciones ambientales donde se ejerce el comercio sexual. Esto es muy necesario porque existe mucha discriminación y violencia y en ello los medios de comunicación siempre nos perjudican porque cada vez que escriben sobre nosotras nos asocian a la delincuencia y esto es muy injusto porque la mayoría de las trabajadoras sexuales no lo son, yo no lo soy».
SEXO, POLÍTICA, SALUD Y FAMILIA
La política pública en materia de prevención del VIH y enfermedades de transmisión sexual no reconoce el trabajo preventivo que realizan las organizaciones de la sociedad civil, así lo confirmó para este medio, en entrevista anterior, Juan Francisco, dirigente de ASOSIDA, y así queda de manifiesto también con la opinión de Irene Escribano que con una vasta experiencia en salud comunitaria indicó que si no fuera por el trabajo que realiza Eliana en la organización social, la incidencia de estas enfermedades sería desastrosa y no lo es. Esto lo confirma Eliana quien sostiene que «ellas tienen como política el control de salud periódico y la exigencia del uso de preservativo de parte de los clientes. Nosotras le salimos gratis al Estado, nos cuidamos y usamos preservativos», señala.
Eliana sabe que para producir cambios sociales era necesario formarse y no dudó cuando tuvo la oportunidad, el año 2005, de ingresar a la Universidad ARCIS a realizar un diplomado y así fue que su espíritu emprendedor la convirtió en la mejor alumna del Diplomado sobre Salud Sexual y VIH.
La lección de esta experiencia académica dice ser que se convenció sobre la necesidad de incluir la temática del comercio sexual en las mallas curriculares, lo otro fue compartir con profesionales de diversas disciplinas y ser capaz de rompen prejuicios, porque lo más importante señala, «es que nos conozcan y después emitan opinión, porque sobre temas tan delicados como el comercio sexual infantil, nosotras somos categóricas, no lo aceptamos, no lo toleramos y jamás seremos cómplice de esto».
Eliana es hija única, madre de dos hijos profesionales y parte de una familia numerosa que la acepta, la valoran, la respetan y asistieron con orgullo al lanzamiento de su libro. También nos cuenta con gesto coqueto y cómplice que aquel día también se hicieron presente dos de sus «clientes» de muchos años, quienes le llevaron flores, la felicitaron y le manifestaron orgullo, ella les respondió el hermoso gesto con su libro donde ellos, por cierto con seudónimos, son parte de esta historia de vida y comercio sexual.
Sobre la situación que viven en la calle las trabajadoras sexuales nos dice que existe violencia y discriminación. Nos cuenta que ha enviado cartas y solicitado entrevista con autoridades de gobierno pero que no la reciben. «Nosotras somos mujeres que votamos, pensamos, y la clase política no nos considera, no nos reciben».
El libro editado por Editorial LOM está en librería y como dice Eliana, «el que se publiquen historias como estas permite promover respeto y espero sea una contribución a ello, yo por mi parte seguiré en la lucha social, esto es lo más importante, esto es como caminar y caminar y yo estoy pintada para esto».