
El VIH Y LAS CAMPAÑAS COMUNICACIONALES
Las razones, los compromisos, la efectividad, los creadores, los sustos, las censuras y finalmente el aporte que las campañas Preventivas del VIH, son algunos de los principales componentes que configuran finalmente un instrumento que debería, por su propia ciencia, ser un aporte en el control de la epidemia.
La red que promueve información de diversas formas e intensidades es amplia, valorada y esencial para promover cambios culturales necesarios para enfrentar la situación del VIH en la sociedad chilena y entre ellas se reconoce el trabajo realizado por las organizaciones de la sociedad civil en el campo comunitario, de consejería, estudios, asistencia, notificaciones, sensibilización, etc, pero de igual importancia han sido las Campañas de Prevención que se han hecho desde el Ministerio de Salud y en particular de la emisión de la VI campaña que es cuando se integra en su elaboración a las organizaciones de la sociedad civil.
Son estas Campañas masivas las que interfieren a nivel individual y colectivo. Son frente a estas campañas, en las que en un acto estrictamente privado, un ciudadano cualquiera puede tomar su decisión sin intermediarios.
Esto es muy relevante frente a un tema de salud cuya prevención no es estrictamente clínico, sino esencialmente cultural, por ello la importancia de la diversidad del contenido de estas campañas es determinante.
Por ello desde que las organizaciones de la sociedad civil, como ASOSIDA, participan en la elaboración de las Campañas, el mensaje de éstas toma elementos constitutivos del comportamiento cultural más que estrictamente clínicos, lo que por cierto golpea a los sectores más conservadores y negadores de una realidad que en forma indesmentible nos dice que la sexualidad es parte esencial de la naturaleza humana, y no exclusivamente para efectos reproductivos, sino también para el placer.
Acá mostramos los mensajes centrales que han considerado las diversas campañas emitidas.
YO ESTOY AFECTADO (a) POR EL SIDA fue el slogan de la primera campaña que fue emitida entre noviembre de 1991 a diciembre de 1992. La idea de ésta fue generar sensibilidad, lo que se lograría con la participación de líderes de opinión que declaraban: «Yo estoy afectado(a) por el SIDA». Acompañó la edición televisiva de ésta piezas gráficas como afiches y spots con mensajes como «Así da SIDA. Así no da» y cómo prevenirlo.
«LA RED DE LA VIDA» fue el slogan de la segunda campaña que se emitió entre abril y septiembre de 1993.
«TODOS POR LA VIDA» fue el slogan de la tercera campaña que se emitió entre diciembre de 1994 a junio 1995, cuyo fin fue crear conciencia del peligro de adquirir el VIH, para ello difundieron medidas de prevención como el uso correcto del preservativo, abstinencia y pareja única. Elige la que quieras, pero elige. La idea era instalar la capacidad de elección
«HOMBRE Y MUJER» fue el lema utilizado en la IV Campaña que se emitió entre diciembre de 1996 a junio de 1997. Aparecieron testimonios de mujeres que murieron a causa del SIDA y lo importante de hacerse preguntas sobre el SIDA y usar los medios existentes para consultar.
«ENTRE METERME CON ALGUIEN Y METERME EN PROBLEMAS HAY TRES DIFERENCIAS» fue el slogan de la quinta Campaña. Ésta fue una reposición de spots televisivos desde octubre 2001 a febrero de 2002, lo que implicó un profundo rechazo desde la Sociedad Civil. La queja se basó en que no se daba cuenta del VIH/SIDA como una prioridad para la política de salud pública, aunque se señalaba que la idea era mantener la alerta social.
«YO SÉ PREVENIR EL SIDA, ¿CÓMO NO ME CUIDO?» ¿SI NO ME CUIDO DEL SIDA YO, QUIÉN? ¿SI NO ME CUIDO DEL SIDA AHORA, CUÁNDO? Fue el slogan de la sexta campaña.
«FRENTE AL SEXO YO ELIJO MI POSTURA» o «FRENTE AL SIDA YO TENGO UNA POSTURA» fue el slogan de la séptima campaña.
«MI VIDA LA CUIDO TODA LA VIDA: SIEMPRE EL CONDÓN» fue la octava campaña lanzada el primero de noviembre de 2006. Su público objetivo fue fueron los adolescentes y jóvenes entre 15 y 30 años, sexualmente activos.
Tres han sido los niveles de intervención comunicacional, señalan Labra y Comeau en el texto «Análisis regulacionistas aplicado al programa de prevención del VIH/SIDA en Chile». Éstos son: el social o masivo; el grupal/ comunitario y el individual, a la vez que definen que la estrategia preventiva se ha basado en dos ejes: el de la vulnerabilidad y gestión de riesgo. El primer nivel se ha desarrollado a través de las campañas nacionales y el trabajo de los comunicadores sociales y el sistema público de salud, el segundo, indican, con presupuesto de educación y capacitación focalizada a grupos específicos y el tercer nivel se habría implementado por medio de consejerías pre y pos test.
Si bien podemos estar de acuerdo con el estudio citado, lo cierto es que en la actualidad se constata la falta de un trabajo preventivo, lo que por cierto considera las campañas comunicacionales, entre el Estado y la sociedad civil. Sin esta alianza estratégica la política pública de salud no podrá prevenir, por si sola, menos aun detener y crear conciencia, esto porque parar la pandemia pasa necesariamente por cambios culturales y estos sólo han podido ser abordados cuando ha existido trabajo coordinado con las organizaciones de la sociedad civil.