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Campaña contra VIH: Soy cool, yo prevengo el Sida

Por Ricardo Bustos Becerra / La Nación /

Hace 26 años apareció la sombra del VIH en Chile. El Estado ha intentado crear conciencia para frenar la epidemia. La información está, pero el comportamiento no cambia. Por eso, desde distintos frentes, se proponen definir objetivos acotados, realizar campañas segmentadas o entregar la responsabilidad de la confección de los spots a académicos y publicistas.

La campaña contra el Sida de 2001 se desplegó en las calles tratando de mostrarle a la gente que cualquiera podía contagiarse de VIH y que no es un problema sólo de la comunidad homosexual.

Cada año, la campaña televisiva contra el sida concentra miradas y genera debates de corte moral, religioso y médico, pero antes de la recepción social de 2010 salimos a preguntar qué mensaje es efectivo para frenar de cuajo las conductas de riesgo.

En 1984 se detectaron los primeros seis casos de sida en Chile. Han pasado 26 años y varias campañas de prevención, que han contribuido a mantener en un nivel relativamente bajo esta epidemia, pero no han logrado que las prácticas sexuales seguras constituyan lo cotidiano, pues muchas veces la información es insuficiente para cambiar las conductas.

Primero se asignó el nombre del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (sida), para la progresiva baja de las defensas, que deja expuesto al individuo a múltiples agentes infecciosos. Ésta comenzó a afectar principalmente a la comunidad homosexual a fines de los años 70, por lo que también fue conocida como la "fiebre rosa".

A poco andar, se aisló el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), el patógeno que produce la enfermedad.

Sin embargo, muchos de los contagiados (22.115 en nuestro país) no desarrollan nunca la enfermedad. De hecho en Chile, sólo el 45,6 por ciento de los portadores (10.077 personas), la padecen, según el informe de Evolución del VIH-Sida, 1984-2009, confeccionado por el Ministerio de Salud.

El mismo documento consigna que han muerto 6.494 personas por esta epidemia en el país. El 87,6% de los fallecidos son hombres, y la mayoría de ellos ha contraído el mal teniendo relaciones con otros varones, aunque no adscriban a una orientación homosexual.

La mortalidad es cada día menor, gracias al desarrollo de los medicamentos que reprimen la agresividad del virus y a su acceso garantizado por el Plan AUGE desde 2005.

También en Chile se ha reducido prácticamente a cero la transmisión por transfusiones, desde que la sangre es controlada con test para detectar el VIH, y también es nula la herencia de las mujeres embarazada a sus hijos en gestación, gracias al uso de terapias farmacológicas.

Pero dos tendencias alertan: un alto nivel de contagios en la informada comunidad homosexual, que un reciente estudio cifró en casi 20% (aunque este informe ha recibido cuestionamientos de diversos sectores), y el aumento de los casos en mujeres que han contraído el VIH de sus maridos.

Para saber cómo debe ser la campaña de prevención del VIH, que las autoridades han anunciado para noviembre o diciembre, LND conversó con actores que trabajan en comunidades propensas al sida, profesionales de la medicina y publicistas.

Profesionales de la Salud: Mensajes más explícitos

Claridad y focalización piden los profesionales del área médica a las campañas contra el VIH, ya que perciben que el desafío en el cambio de conductas sexuales es tan difícil como el que se pretende hacer con la alimentación saludable o la lucha contra el tabaquismo.

"Como es un cambio de hábitos, porque el 87% del contagio es a través de las relaciones sexuales, es un tema de autocuidado", explica la matrona Verónica Calderón en el consultorio Pablo Neruda de Lo Prado, comuna en la que ha tenido una extensa labor en el desarrollo de conciencia sobre la sexualidad de la población.

Así como en los adultos hay una fuerte resistencia a adoptar otras conductas, "los niños y adolescentes están más influidos por los pares y los medios de comunicación", por lo que piensa que a ellos debe estar enfocada la campaña.

"La población donde se evidencia más el contagio es en el adulto joven, por lo cual debiéramos focalizanos en edades más tempranas", enfatiza la obstetra.

Eso sí, Calderón advierte que se debe ser muy cuidadoso y presentar el mensaje como un acto de libertad, en la tónica de "yo me cuido porque yo me empodero de mí. Yo elijo", debido a que "los adolescentes están anti todo, porque ellos quieren decidir".

En ese sentido, cree que el objetivo es llegar a que los jóvenes digan "que cool que soy, porque uso condón".

En la misma línea la decana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Cecilia Sepúlveda, ratifica que "los estudios demuestran que no más del 50% de los jóvenes usan condón en su primera relación".

Eso resulta especialmente preocupante para Verónica Calderón que en su trabajo cotidiano ve que existe una fuerte presión hacia una temprana "iniciación sexual, que no es tanto porque tenga alguna cosa emocional con la otra persona, sino para dejar de ser virgen, porque ser virgen es medio tonto, medio nerd".

La decana Sepúlveda postula que "la campaña debiese decir con toda claridad que esta es una infección que se puede prevenir si se tiene actividad sexual protegida. Eso se ha dicho de manera un poco eufemística", y agrega que hay que "llegar fundamentalmente con el mensaje de que todos podemos haber adquirido el virus y no saberlo e incentivar que nos hagamos el examen".

En ese sentido, Cecilia Sepúlveda propone que "toda campaña debiera invitar a la gente a que se haga el examen con consejería, de modo que tenga la oportunidad de conversar sus dudas".

De modo similar, el presidente del Colegio Médico, Pablo Rodríguez pide "que los mensajes sean claros y vayan efectivamente dirigidos a los grupos de riesgo y den alternativas efectivas de protección. No una campaña de amedrentamiento, más bien de ponerse en la situación de las personas".

La doctora Sepúlveda destaca que se debe plantear que el uso permanente y adecuado de preservativos es completamente seguro. "Hay estudios hechos hace ya años que demuestran que en parejas discordantes, un infectado y el otro no, que usan condones no se produce la infección", enfatiza la facultativa.

Al respecto, declara que "en la distribución de condones aún tenemos un debe, porque aún hay que ir a las farmacias a adquirirlos y eso inhibe a mucha gente", por lo que piensa que la campaña debe ir de la mano de una mejor disponibilidad de preservativos y de un control sobre su calidad.

TV: Mucho Sexo y ningún condón

La necesidad de que la prevención del contagio del VIH-Sida sea una actividad permanente y que involucre a toda la sociedad, es uno de los puntos en que coinciden dirigentes de organizaciones civiles que trabajan en las comunidades más afectadas por la epidemia.

Dirigente de Forosida y con más de una década de trabajo en la prevención del VIH dentro de las cárceles, Leonardo Arenas, plantea una grave dicotomía televisiva: "si tú miras las seriales de televisión, que han sido interesantes en rescatar nuestra forma de vida actual y nuestras relaciones, en ellas hay alta actividad sexual de los protagonistas, pero no se ven condones".

Arenas manifiesta que las campañas hasta el minuto han sido dubitativas, debido a la falta de información seria que permita definir prioridades.

Con ello coincide Alberto Roa, secretario general del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), quien afirma que "el VIH en nuestro país ha estado concentrado históricamente en un reducido grupo de personas,que han hecho los estudios, que han hecho las campañas y no se ha abierto la mirada. Creemos que aquí los expertos tienen que ser los médicos, los publicistas, gente externa tanto a los movimientos de diversidad sexual como al gobierno".

Doble estándard

El sexo fuera de una pareja estable y sin uso de preservativo es una conducta de riesgo, eso parece saberlo la mayoría de las personas. Entonces, ¿por qué la gente sigue haciéndolo?

"Existe esa disonancia cognitiva, que es tener conocimiento de algo, pero aún así hacer lo contrario, tal como pasa con el tabaco", responde Roa.

"La gente no deja de tener conductas riesgosas porque ve un spot", ratifica Marco Becerra, presidente de Acción Gay, quien enfatiza que el esfuerzo debe ser permanente. "Durante cuatro semanas al año, no sirve, es una pérdida de recursos", afirma.

Becerra plantea que la campaña debiese ser en varios niveles, con mensajes centrales en la televisión y material para cada sector de mayor riesgo con el fin de lograr cambios de conducta.

Roa explica que muchas veces no se usa preservativo, porque la persona piensa que no hay peligro con alguien conocido "como un vecino" o, incluso, que "si tiene relaciones con un médico, una enfermera o un policía", profesiones asociadas a ciertos estatus, no existe peligro de contagio.

"Uno de los errores anteriores es centrarse solamente en provocar alerta social y no en generar acciones más concretas. Por ejemplo, si hay una promoción de uso del preservativo, que efectivamente estén disponibles", plantea Becerra.

Sin embargo, tanto Becerra, como Roa o Arenas, coinciden en que la mejor campaña sería hacer una buena educación sexual en los colegios, para que las personas llegaran a la adolescencia con las prácticas sexuales seguras ya internalizadas.

Publicistas: definir objetivos y no abarcar todo

No provocar pánico en la gente, definir objetivos claros y medibles e ir directo al grano son algunas de las propuestas de tres expertos en publicidad.

Las campañas que se han emitido "tienen más revuelo en la prensa, que efectividad publicitaria", sentencia el periodista y director creativo de la agencia Dittborn y Unzueta, Christian Bayer.

Es esencial la definición de "objetivos bien puntuales, para poder evaluar después si fueron cumplidos", señala.

En ese sentido, critica que "lo que se ha pedido (en años anteriores) es una campaña que lo arregle todo. Desde las parejas homosexuales, a los gallos que le ponen el gorro a la señora con otros gallos acá en Los Leones. Es tratar de solucionarlo todo al tiro".

puntualiza que al definir prioridades es más fácil decidir que un año se focalizarán en disminuir, por ejemplo, los nuevos contagios entre jóvenes o en reducir la tasa de gente infectada que no tiene notificación.

De modo similar piensa Marco Antonio Carcavilla, socio de la Carcavilla Boutique Creativa, a quien le llama la atención que no se haya usado, por ejemplo, a médicos enseñando sobre VIH, considerando "la alta valoración social que tienen".

A pesar de que es renuente a hacer propuestas sobre una materia que no ha estudiado en profundidad, Carcavilla enfatiza que, a priori, la campaña debe evitar causar miedo en la población "porque existe un mecanismo psicológico, que hace que gente tienda a anular aquello que siente como agresivo, por lo tanto el mensaje no sirve".

El publicista agrega que la campaña debe ser "muy natural" y entregar mensajes esperanzadores del tipo "el sida no significa muerte hoy. Entonces habría que plantear que hay solución, decir: ‘da tu examen’, invitar a la gente a hacerse el examen y que salga de dudas, porque hay caminos".

Más constancia reclama Estela Rivas, publicista que hizo su tesis de magíster en Comunicación Social sobre las campañas del VIH Sida en Chile.

La medida más efectiva sería "en los colegios empezar con una educación sexual mejor, enseñar sobre el condón y cómo se usa", manifiesta esta joven profesional.

Este año, Rivas cree "que debería ser mucho más impactante que las campañas que se han hecho con anterioridad, en que eran muy superficiales. Estuve viendo, por ejemplo, campañas de Brasil, que eran parecidas a las que se hacen contra el tabaco".

* Las notas publicadas en esta sección corresponden a noticias extraídas de diversos medios de comunicación, por lo que su contenido corresponde a las fuentes citadas y no representan, necesariamente en el uso del lenguaje, el espíritu de Fundación SAVIA.




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