
NUTRICIÓN Y VIH
Calidad de vida y autocuidado
Muchos son los avances que como sociedad se han logrado en el campo del reconocimiento, respeto y protección de las personas que viven con VIH. En su mayoría éstos se relacionan con políticas públicas del ámbito de la salud, como avances en el campo de la sociedad civil para el resguardo de estos logros. También, por cierto, hemos tenido retrocesos y en algunas materias abiertamente no hemos avanzados lo suficiente.
En esta edición hemos querido abordar materias relacionadas con la nutrición para enfrentar el VIH/SIDA, pero a diferencia de otros ´mbitos estrictamente m´dicos, el que esta dimensión se incorpore para mejorar la calidad de vida, depende exclusivamente de cada uno, por eso la invitación a comprometerse por una dieta que permita sobrellevar el VIH/SIDA de mejor forma.
Sobre la materia recogemos información del manual Aprender a Vivir con VIH/SIDA sobre cuidados y apoyo nutricional editado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). En éste se ratifica que "una buena nutrición es también de importancia vital para contribuir a mantener la salud y la calidad de vida de la persona que sufre de SIDA: La infección con el VIH".
La importancia de lo anterior radica en que, de no incorporar una orientada nutrición, la salud de quienes viven con VIH/SIDA se deteriora con más facilidad, dado que el virus "daña el sistema inmunitario, y conduce a otras afecciones como fiebre y diarrea. Estas infecciones pueden reducir la ingesta alimentaria pues también disminuyen el apetito e interfieren con la capacidad del organismo de asimilar los alimentos...una dieta sana y equilibrada, un tratamiento pronto de la infección y una buena recuperación nutricional subsiguiente pueden reducir su adelgazamiento y atenuar los efectos de una infección futura....una buena nutrición reforzará el efecto de los fármacos que se tomen".
NUTRICIÓN SANA Y EQUILIBRADA: FACTORES DE PROTECCIÓN FRENTE AL VIH/SIDA
Desde una perspectiva biosocial el cuidado de las personas que viven con VIH/SIDA debe abarcar diversas dimensiones y éstas, inter-relacionadas, serán capaces de proporcionar bienestar y mejor calidad de vida, esto resulta clave para que las mismas personas se sumen a las luchas, desde la sociedad civil u otra instancia, para promover actividades y coordinaciones en pro del ejercicio de derechos sobre la materia.
“ Los cuidados y apoyo nutricionales promueven el bienestar, la autoestima y una actitud positiva ante la vida por parte de los enfermos de VIH/SIDA y sus familias. Una nutrición sana y equilibrada debe ser uno de los objetivos del asesoramiento y cuidado de las personas en todas las fases de la infección por VIH...” señala en texto citado.
En concreto una buena nutrición ayuda a: mantener el peso corporal y energía; restituye las vitaminas y minerales perdidos; mejora la función del sistema inmunitario y la aptitud del organismo para combatir la infección; prolonga el período que transcurre de la infección a la aparición del SIDA; mejora la respuesta al tratamiento y reduciendo el tiempo y dinero gastados en los cuidados médicos; y mantiene activas a las personas que viven con VIH.
Por lo anterior los alimentos son indispensables para:la formación, reposición y recuperación de las células y los tejidos; producir energía con objeto de conservar la temperatura corporal, y permitir el movimiento y el trabajo; llevar a cabo procesos químicos como la digestión de los alimentos; proteger al organismo contra las infecciones, ofrecer resistencia y combatir las infecciones, y recuperarse de las enfermedades.
ALIMENTOS BÁSICOS Y CARBOHIDRATOS
Los alimentos se componen de nutrientes. Los micronutrientes como las vitaminas y los minerales sólo se necesitan en pequeñas cantidades; en mayores cantidades se necesitan los macronutrientes como los carbohidratos, las proteínas y las grasas. El organismo no puede funcionar adecuadamente si faltan uno o más de estos nutrientes. Una dieta sana y equilibrada proporciona alimentos en las precisas cantidades y combinaciones: tal dieta es inocua y está exenta de sustancias patógenas y dañinas.
Comer bien significa consumir una variedad de alimentos. Ningún alimento por sí solo contiene todos los nutrientes que necesita nuestro organismo, a excepción de la leche materna para los lactantes hasta la edad de seis meses. El consumo de una variedad de alimentos aportará los nutrientes que son indispensables. Si se consigue escoger alimentos de temporada y disponibles en el lugar, su consumo puede ser placentero, sano y asequible.
Los alimentos básicos deben integrar la mayor parte de una comida. Son alimentos relativamente baratos y aportan una gran cantidad de energía y algunas proteínas. Los alimentos básicos comprenden cereales (como arroz, maíz, mijo, sorgo, trigo y cebada), raíces amiláceas (como patatas, mandioca) y frutas amiláceas (como plátanos).
Sin embargo, los alimentos básicos no bastan para proporcionar todos los nutrientes que necesita el organismo. Hay que consumir otros alimentos que aporten energía adicional, proteínas y micronutrientes. Consuma legumbres de ser posible cada día. Estos alimentos proporcionan a la persona las proteínas necesarias para desarrollar y restablecer el organismo y también para formar músculos fuertes. Dichos alimentos contienen buenas fuentes de vitaminas, minerales y fibras y ayudan a mantener activo el sistema inmunitario. Las legumbres comprenden frijoles, arvejas, lentejas, cacahuetes (incluida la manteca de cacahuete) y soja. Cuando se consumen junto con alimentos básicos aumenta la calidad de la proteína. Las leguminosas constituyen una fuente más barata de proteína que los alimentos animales, como la carne de vacuno y de pollo, y de ser posible deben consumirse a diario.
Consuma con regularidad productos cárnicos y lácteos. Los alimentos procedentes de animales y el pescado deben también consumirse tan frecuentemente como pueda uno permitirse consumirlos. Proporcionan proteínas de gran calidad, vitaminas y minerales, así como energía suplementaria. Ayudarán a fortalecer los músculos y el sistema inmunitario. Comprenden todas las formas de carne, aves, pescado, huevos y productos lácteos como leche, leche agria, suero de leche, yogur y queso.
Consuma hortalizas y frutas cada día. Las hortalizas y las frutas constituyen una parte importante de una dieta sana y equilibrada. Proporcionan las vitaminas y minerales que mantienen en funcionamiento el organismo y refuerzan el sistema inmunitario. Son alimentos especialmente importantes para que los enfermos de VIH/SIDA puedan combatir la infección. Consumase una amplia variedad pues cada producto proporciona diferentes vitaminas y minerales.
A continuación una lista de productos recomendados: Hortalizas y frutas de color amarillo, otras hortalizas y frutas naranja, rojo o verde oscuro. Hortalizas de hoja verde (espinacas, tomates, coles, naranjas, mandarinas, calabazas, hojas de mandioca), pimientos toronjas, limones, guayabas, mangos, verdes, calabacines, zanahorias, melocotones granadillas, piñas, moras y papaya.
Una nutrición sana y equilibrada es importante para toda persona, no sólo para quienes han adquirido el VIH/SIDA, por ello un llamado a mantener los justos equilibrios entre quienes, sin vivir con Vih, fuerzan su cuerpo a dietas que transgreden normas nutricionales básicas para una buena calidad de vida.
En las próximas ediciones de nuestro portal continuaremos abordando esta materia desde diversas miradas profesionales y también culturales. Lo importante es contribuir a la conducta responsable en materia de nutrición y finalmente de calidad de vida, tanto para quienes viven o no con VIH/SIDA.