
"Sin respeto a los Derechos Humanos no hay caridad"
La pastoral Ecuménica de Acompañamiento es una de las organizaciones sociales que trabaja desde la Fe cristiana acompañando a las personas que viven con VIH/SIDA. Son ellos quienes nunca han dejado de conmemorar la Vigilia del Candlelight: Desde el año 1997 hasta la fecha lo han hecho sin interrupción.
Para algo más de su labor, conversamos con Carmen Molina
Cuál ha sido la experiencia, desde la Fe, respecto a que las personas se aproximen con respeto a quienes viven con VIH/SIDA
Empezamos como muchas personas, por un sentimiento de "compasión y caridad" hacia las personas con sida, discriminadas, sin atención digna en hospitales, incluso por sus propias familias. Al sida se le temía como a una peste contagiosa y con muerte irremediable. El temor, más la condena moral a la persona con sida, era suficiente excusa para alejarse de ella y repudiarla.
Johannes (Jan) Hopman "misionero católico Holandés" y Hildelgard de Maldonado, "Luterana alemana" nos invitaron a un curso sobre el sida y espiritualidad y fruto de él, se inició el grupo de la "Pastoral Ecuménica de Acompañamiento A personas Que Viven Con VIH/SIDA"
La palabra "Que viven con VIH/SIDA marcó un antes y después. Desde entonces en la Pastoral hemos vivido nuestra fe de amor al hermano, amor cercano, próximo, centrado en que si no se hace justicia, si no se respetan los derechos humanos, no existe la "caridad". En el acompañamiento personal y por el contacto con los familiares de las personas viviendo con VIH/SIDA se abrió las puertas para crear conciencia del respeto que debemos tener como creyentes y no creyentes para con los afectados con la enfermedad.
Creamos espacios para talleres de Espiritualidad y VIH/SIDA que desarrollamos hasta el día de hoy. La experiencia en el acompañamiento nos ha dado la certeza de lo importante que es para la persona el acompañamiento espiritual.
Uno de nuestros propósitos como organización fue, y sigue siendo, favorecer el reencuentro de las personas que viven con el VIH/SIDA con su dimensión espiritual y mostrar el rostro amoroso de Dios. La liturgia o ceremonia de Vigilia es una manera, no la única, que ofrecemos a las personas para acercarse y compartir con otras en un espacio o recinto que por mucho tiempo fue considerado como vedado por y para muchas personas que murieron por enfermedades relacionadas con el VIH/SIDA, por sus familiares y amistades.
La divinidad no se encuentra "localizada" en un solo recinto, pero para muchas personas los templos continúan siendo "el" lugar donde está Dios. Por eso entrar en un templo, rezar, cantar, escuchar textos no sólo de la Biblia, sino también de otras tradiciones religiosas, para muchas personas, es una o "la" ocasión para sentirse aceptadas y amadas por la divinidad, cualquiera sea el nombre que le demos. Y esta experiencia produce mucho gozo y esperanza y alivia muchos corazones. Sentirse y saberse una persona amada es una experiencia vivificante.
La experiencia desde la fe, ha sido justamente el respeto a las experiencias personales de fe; desde ahí, se generan conductas que motivan el acercamiento con el máximo de los respetos hacia quienes viven con VIH. Respeto que se debe plasmar en un acompañamiento generador de confianza, confianza, primero, en sí mismo, para después desarrollar confianza en el entorno. El respeto no es fácil vivirlo, ya que muchas veces debemos enfrentarnos a nuestros temores. De ahí la importancia de respetar desde los gritos de impotencia hasta los silencios mas duros.
Cuál es el llamado que realizan cuando se recuerda a quienes han fallecido de SIDA
Trabajar por erradicar la discriminación de sexo, género, religioso, raza, económico, Político, salud, educación justicia. Concientizar de la responsabilidad personal y civil para frenar la pandemia del VIH/SIDA.
Un llamado concreto a denunciar las omisiones de Estado, iglesias y religiones en el incumplimiento de tratados y compromisos asumidos.
Tomar conciencia que los fallecidos son la causa de los prejuicios morales y condenatorios de la sociedad cristiana. Jesús no condenó a nadie y se acercó a todas las personas excluidas.
Un llamado a vivir, a revivir, a recomenzar. El recuerdo es un recuerdo agradecido. La muerte de tantos millones de personas, en especial, la muerte de aquellos seres queridos nuestros, fue dolorosa e injusta. Y tratamos de plasmar estas realidades.
El sentido no es emotivo, no es algo que pasó. Es de justicia que mantengamos en la memoria la vida de las personas, sus dolores, sus luchas, sus entregas y sus muertes, porque son un testimonio. Continuaremos para que sean reconocidos por la sociedad, que se reconozca la injusticia, de discriminación, el rechazo, el miedo. Mantendremos esta ceremonia por las razones que dimos anteriormente y también porque queremos dar testimonio.
Cómo se coordinan con otras organizaciones que trabajan la temática del VIH/SIDA.
Hasta hora por medio de ASOSIDA, conectando a nuestros acompañados según su problemática con la organización que pueda prestar el servicio que la Pastoral no dispone.
Con respecto a la Celebración del candlelight, invitamos a distintas organizaciones a participar en la preparación (elaboración) de la liturgia y en la liturgia misma (con lecturas, acciones, etc.). Reconocemos que no es fácil coordinar el trabajo porque algunas organizaciones que tratan el tema del VIH tienen una actitud de rechazo a lo religioso y otras organizaciones que son religiosas tienen una actitud de distancia, por decirlo de alguna manera, (problemas con la homosexualidad, con el preservativo, etc.). Seguimos adelante no obstante los obstáculos, finalmente los obstáculos están para rodearlos y superarlos.
Qué esperan de la sociedad respecto a este tema
Aceptación y para eso es básica la información. Han pasado 30 años y todavía nos encontramos con personas que preguntan que si lavar en la lavadora la ropa de un "sidoso" contagiaría la otra ropa, si un niñito se contagió por dormir en la misma cama con la pareja de la madre que murió de sida, etc. La realidad nos muestra que hay mucho por hacer. El desconocimiento y el creer que a uno no le va a pasar continúan siendo actitudes muy riesgosas.
Medidas de prevención y auto-cuidado siempre . Se habla del condón pero ni quienes lo critican ni quienes son partidarios de él lo usan. Exigir la difusión y distribución del preservativo femenino. La inmensa mayoría de las personas ni siquiera sabe que existe un preservativo para mujeres. En las farmacias, cuando se pregunta por el preservativo femenino pasan la típica cajita de preservativos masculinos y cuando se les hace notar la característica: "femeninos", la inmensa mayoría no tiene idea de su existencia y por supuesto no lo tienen a la venta y tampoco dicen dónde se puede comprar.
Comprender que el sida afecta a toda la sociedad en lo económico, político, personal, familiar y religioso, que se puede vivir con VIH. Que acompañar a personas que viven con VIH significa acompañar a vivir y no a morir, como fue hace tiempo.