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domingo 27 de noviembre, 2016

Niñeces trans en Chile: entre la visibilización y la moral parlamentaria

Selenna tiene siete años y es la niña más pequeña que registra la historia de la lucha trans en Chile. Figura visible, vive su proceso con orgullo mientras en el Congreso se dilata la aprobación de la ley de identidad de género. Las niñeces trans son, ahora mismo, el foco de atención, disputa y donde se ha centrado la polémica político-moral chilena. Transiciones, denuncias y una Fundación que reúne a 57 familias y acompaña estas infancias.

“Una casa en el árbol 
Donde tenga mis dibujos
Y mis historias
Donde canten los pájaros”.
Jorge González

Por @elchedelosgays desde Santiago de Chile 

Fotos: Gentileza Fundación Transitar 

“Soy Evelyn Silva, tengo cuatro hijos, hasta enero del 2016 tenía dos niñas y dos niños, pero hoy tengo tres niñas y un niño. Todo comenzó cuando mi hijo menor a los 3 años y 6 meses expresó que cuando grande sería una mujer”, dice Evelyn Silva, madre de la pequeña Selenna Paz. Selena tiene siete años y está cursando actualmente segundo básico en el Colegio Trigal de Maipú, una popular comuna de Santiago. “Mi hija siempre se identificó con los accesorios y juegos del rol femenino, para mí no era un problema porque pensaba que era tan solo una etapa que pronto se le olvidaría, sin embargo, eso no sucedió. Mi hijo cada día sentía más ganas de ser niña y de vivir siendo identificada como tal”, agrega. “Ya cuando entró al jardín estas manifestaciones se volvieron un problema para relacionarse con sus pares y profesoras, por lo que decidí llevarla al psicólogo, ya que el pediatra me había advertido que lo más probable es que mi hijo fuera una niña transexual”, revela Evelyn, graficando el mar de dudas e inquietudes que inundaron su vida, mientras la niña solo deseaba jugar y ser llamada Selenna Paz. El camino fue complejo y solitario para Evelyn. Relata que perdió amigos, familiares y entró en una dura batalla legal con el padre de su hija en los Tribunales de Familia, incluso fue tildada de “loca” y estuvo con órdenes de arresto.

La Fundación Transitar marchando en 2016

El nombre, un grito de libertad

El tránsito de Selenna se inició con el nombre. El solo gesto de autonombrarse, pronunciarse e identificarse se constituye para estas niñas y niños en un retrato, su primer grito de libertad e identidad de género. “Formados en una sociedad en donde los colores, juguetes, vestimenta y juegos nos encasillan en un sistema binario y sexista que impide el derecho a explorar, crear y hasta pensar, Selenna, así como sus otros amigos y amigas de Fundación Transitar que reúne a niñas, niños y jóvenes trans, se rebelan a muy temprana edad”, reflexiona Niki Raveau, Licencia en Arte y directora de Fundación Transitar. “No existen cuerpos equivocados”, apuntan los mismos pequeños niños en el celebrado documental “Niños Rosados y Niñas Azules que divulga en colegios y universidades la Fundación. “Los cuerpos trans viajan más allá de la alianza entre funciones y formas. Lxs niñxs trans no caminan simplemente de un extremo al otro del masculino y femenino, sino que más bien, se tienden con fluidez a lo largo de todo el espectro, pudiendo elegir no ser solo “niñas o niños”, dice Raveau, reconociendo en esas palabras su propio tránsito transexual.

Cuando Selenna comenzó a vivir su género sentido tenía tan solo cuatro años y no había ningún colegio preparado para recibirla. Por eso, Evelyn tuvo que llevarla de vuelta al jardín infantil y luego pasaron por siete colegios dentro de la comuna de Maipú antes de llegar hasta donde estudia ahora. Así es la odisea escolar que viven las familias que integra una niña o niño trans. Hoy Selenna es una figura visible y consciente de ser trans, vive su proceso con orgullo y con una permanente construcción del género según las nociones que ella misma crea y recrea.

Desde la Fundación Transitar y las familias estimulan la visibilización de lxs niñxs trans que acompañan. 

Selenna es la niña más pequeña que registra la historia de la lucha trans en Chile. Su biografía y la lucha de su madre Evelyn las impulsó a reunirse con otras familias con integrantes trans, 57 familias actualmente, creando Fundación Transitar, emergiendo política y públicamente un 15 de agosto de 2015 cuando marcharon por una Ley de Identidad de Género Administrativa para todos los niños y niñas trans, una marcha a la cual no asistió ningún otro colectivo LGBTI. La organización irrumpe por la necesidad de establecer un entorno seguro y amigable para las niñas, niños  y jóvenes trans de Chile.

¿Qué es la transición? Se suele usar el término “transición” para señalar el proceso por el cual una persona transita desde el sexo asignado en el nacimiento, eligiendo cómo presentarse en términos de identidad de género. Es un proceso con tiempos propios y necesidades ligadas a cada persona. Se refiere a un tiempo de duración indefinida,  por el cual una persona deja de ser identificada exclusivamente por el sexo asignado en el nacimiento. A veces supone un viaje de un sexo a otro. Otras veces supone no llegar a ningún destino dentro de los dos géneros más reconocidos socialmente. Para algunas personas, la transición es un proceso con varias etapas, no siempre inteligibles para el resto.

Un proyecto de ley congelado 

Selenna juega, estudia y asiste a encuentros donde se habla de sus derechos, mientras el Proyecto de Ley de Identidad de Género avanza lentamente en el Congreso Nacional de Chile. Desde el año 2013 que la Ley de Identidad de Género se encuentra en trámite. Dentro de los aspectos abordados por la Comisión de Derechos Humanos del Senado, donde está radicada la discusión, se encuentran varios puntos sobre los cambios biológicos y legales para los menores de 18 años. En total se han discutido 225 indicaciones (observaciones) sólo en 2016. Tres años y medio de discusión y 13 períodos de indicaciones ha tenido que sortear en el Congreso. A principios de noviembre la iniciativa sufrió un nuevo traspié con el aplazamiento de su votación en el Senado y esta última semana 78 nuevas indicaciones se sumaron a la discusión, la mayoría de parlamentarios de la derecha y democratacristianos oficialistas que buscan dilatar el debate. Al cierre de esta nota, el senador independiente Alejandro Guillier envió dos indicaciones, las únicas favorables al proyecto de Ley de Identidad de Género. Guillier, quien se reunió con Fundación Transitar, propone que los adolescentes puedan solicitar el cambio ante el Registro Civil con el permiso de uno de sus padres o a los tribunales de familia de no contar con esa autorización.

Uno de los puntos que generaron mayor polémica fueron las indicaciones de la senadora pinochetista Jacqueline Van Rysselberghe que buscaba “anular los matrimonios de las personas trans que cambien su identidad legal”. Junto a esta indicación, asoman las controvertidas expresiones de parlamentarios que desconocen el derecho de las niñas y niños al cambio de registro legal. “Es una norma totalmente incongruente porque los jóvenes bajo los 18 años no pueden manejar, ni bajo los 16 no es posible casarse ni siquiera con autorización de los padres. No pueden comer comida chatarra en el colegio, pero sí podrá solicitar el cambio de sexo en el registro“, disparó a través de la prensa el senador Andrés Allamand, otrora carta presidencial de la derecha chilena. Por otra parte, senadores más favorables en cuanto a la urgencia de otorgar este derecho humano fundamental que resta a un grupo de ciudadanos –legalizar la identidad y ver si es posible en el futuro acceder más equitativamente a la salud, trabajo y educación-, solicitan “peritajes” sobre los menores, patologizándolos y mostrando una vez más la falta de educación en torno al tema que se legisla.

De izquierda a derecha: Evelyn Silva; la diputada socialista Maya Fernández Allende; la directora de la Fundación Transitar Niki Raveau; Selenna y Alex. 

Las niñas y los niños trans están ahora mismo en el foco de atención, disputa y desde donde se ha centrado la polémica política y moral. “Ciertas posturas ideológicas extremadamente conservadoras y teñidas por la religión usan a la niñez trans para impedir el avance de la Ley de Identidad”, denuncia Niki Raveau, directora de Fundación Transitar y ex candidata a concejala por Santiago.

“La ley de Identidad de Género no puede ser una excusa para, por ejemplo, invisibilizar sus identidades. Lxs niñxs más pequeñxs no son particularmente afectadxs. Son los padres y madres, en cambio, quienes deben dar explicaciones y para ello, deben prepararse”, dicen en Tránsitar. “Actualmente existe un diálogo de sordos entre conservadores y grandes conglomerados LGBTI. Ninguno de ellos ha escuchado ni conoce el trabajo de base de comunidades transinfantiles reales”, acusa Niki Raveau.

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En la puerta de una peluquería. Lxs niñxs trans tienen una visita mensual gratuita a la peluquería para ajustar su identidad visual según estimen.

El derecho a la identidad, la educación y el trabajo

Katty Fontaine de TravesChile, de 65 años, pionera en la agrupación de colectivos transgéneros femeninos, apunta: “Es muy importante la Ley de Identidad de Género porque abre muchas puertas tanto las laborales como las personales. Es una señal de dignidad a las personas trans”. Por su parte, la activista travesti feminista Claudia Rodríguez advierte: “La ley de identidad de género se come nuestra indesmentible y monstruosa identidad, que no es que seamos tontas o poco capaces, sino que es la problemática de ser desclasadas, existencias excluidas de la lucha social por los trabajadores y de los partidos políticos”.

No obstante la necesaria e interesante problematización política entre las comunidades comprometidas, la disputa pública ha estado trabada en torno a la demanda de ley para todos los niños y niñas. Las agendas LGBTI oficiales, Fundación Iguales y Movilh, que no trabajan con comunidades transinfantiles, insisten en subirlos a la ley por vía administrativa desde la temprana infancia, mientras que los sectores opositores insisten en bajarlos. “No podemos seguir dilatando la demanda de un derecho por meras agendas, credos o a partir de testimonios de terceros”, protestan desde Fundación Transitar.

Así, mientras los grupos LGBTI sacan cuentas, suman, restan votos y los parlamentarios dilatan el debate político, Selenna y otrxs niñxs transitan visibles por Ex Congreso Nacional fotografiándose en los jardines y empinándose en los árboles del histórico edificio para construir e imaginar sus propias bellas historias de lucha.

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